Madrid , 25 de Junio de 2017

HISTORIA de Madrid

Crecimiento urbano
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Madrid Medieval

Solar de Madrid

En el Siglo X (Madrid Musulmán)

En el Siglo XII (hasta 1200)

En el Siglo XIII (hasta 1300)

En el Siglo XIV (hasta 1400)

En el Siglo XV (hasta 1450)

Madrid Corte

En el Siglo XVI (hasta 1500)

En el Siglo XVI (hasta 1600)

En el Siglo XVII (hasta 1700)

En el Siglo XVIII (hasta 1800)

MADRID CAPITAL



En el Siglo XIX (hasta 1900)




Sabías que..

En el último cuarto del siglo XIX la población de Madrid iba a alcanzar el medio millón de habitantes y el crecimiento urbano se concretaría en la construcción del ensanche y en la aparición de importantes núcleos en la periferia.
La construcción de los barrios del ensanche fue impulsada por la legislación, como, por ejemplo, la Ley de 22 de diciembre de 1876 y la Ley de 26 de julio de 1892. Así, los sectores que más rápidamente se conformaron fueron los barrios de Chamberí y los nuevos sectores de Alfonso XII y Príncipe Pío (Argüelles), originariamente no proyectados en el ensanche. El barrio de Salamanca, por el contrario, fue de construcción pausada, pues desde que en 1863 se levantaran las primeras casas del frente de Serrano no se colmataría hasta la década de 1930. A finales de siglo, el tejido urbano consolidado sólo comprendía las manzanas ubicadas entre las calles de Lista (hoy Ortega y Gasset) y Príncipe de Vergara; si bien las manzanas de la calle Serrano ya habían llegado a la calle de María de Molina y las de Alcalá prácticamente hasta la plaza de Manuel Becerra. Su urbanización experimentó un crecimiento triangular hacia el este, partiendo de la plaza de la Independencia y en torno a las calles de Serrano (en paralelo a la primera línea de tranvía) y de Alcalá. La manzana cerrada es el elemento modulador de la retícula, aunque sin el patio ajardinado originalmente previsto, pues tan sólo se realizó en las primeras edificaciones, al igual que de las plazas inicialmente previstas en el proyecto tan sólo se creó la del Marqués de Salamanca en el centro del barrio.
El barrio que Castro destinara a clase obrera estaba situado al sur de la calle de Alcalá, detrás del Retiro, y sólo se edificaron algunas casas en el frente de la calle de Alcalá. La única actuación destacable fue la apertura de una avenida de 50 metros de ancho (hoy de Felipe II) que conectaba directamente la plaza de toros con la calle de Alcalá. Mucho más al sur, donde Castro había proyectado la construcción de un gran hipódromo, surgió como nuevo sector del ensanche el barrio de Pacífico. Este nuevo barrio conectaba con los terrenos del Olivar de Atocha que habían sido segregados del Retiro mediante la nueva avenida de la Reina Cristina.
El sector de Vallehermoso, hoy englobado en lo que conocemos como Argüelles, no siguió la zonificación originalmente establecida por Castro, consistente en buena medida en la ubicación de instalaciones militares. Esta zona terminó siendo un barrio residencial para clases medias y su desarrollo fue mucho más lento que el de Salamanca por la existencia de cementerios. El crecimiento de los barrios de su alrededor (Chamberí y Argüelles), junto al desmantelamiento en 1884 de los cementerios permitió acelerar su construcción a finales de la centuria.
La barriada de Peñuelas, prevista originalmente por Castro como suelo agropecuario, ya contaba con un pequeño núcleo de población que se había ido asentando junto a las grandes avenidas suburbanas creadas en el siglo XVIII. El desarrollo de este barrio fue, sin embargo, industrial y para la clase obrera, debido a la instalación en sus inmediaciones de numerosas dotaciones ferroviarias, como la línea del ferrocarril de circunvalación (1866) y las estaciones de las Delicias, Imperial y posteriormente de las Peñuelas.
El bajo poder adquisitivo de los numerosos inmigrantes y trabajadores que llegaban a la ciudad atraídos por la incipiente industria impedía su acomodo en el casco viejo y en el ensanche planificado que se estaba levantando. Esto dio lugar a la creación de núcleos espontáneos y exteriores al ensanche, siguiendo, por lo general y sin ordenación urbanística alguna, las vías de acceso a Madrid. Fue tal la concentración en la periferia que incluso el ritmo de crecimiento llegó a superar en algún momento a los nuevos barrios del ensanche.
Estos núcleos siguen un esquema lineal a partir de una vía preexistente, se comunicaban con la ciudad a través de las líneas del tranvía y muchos de ellos, sobre todo los de la zona suroriental (la Inclusa, Peñuelas, las Injurias), carecían de infraestructuras urbanas elementales. Al norte, siguiendo el eje de la carretera de Francia en su encuentro con el límite del ensanche, se crearon los núcleos de Cuatro Caminos y de Tetuán de las Victorias; en el nordeste se creó la Prosperidad en torno a la carretera de Hortaleza y más abajo la Guindalera junto a la ronda del ensanche; en la carretera de Aragón, a su cruce con el arroyo Abroñigal, se creó la barriada de las Ventas del Espíritu Santo, y apoyándose en la carretera de Valencia se formó el arrabal del Puente de Vallecas. Vemos, pues, que de muy poco sirvieron la Ley para la construcción de barriadas de obreros (1878) y la Comisión de Reformas Sociales (1883).
También se produjeron actuaciones planificadas en la periferia y fuera del término municipal de Madrid, como la construcción de la Ciudad Lineal y la Necrópolis del Este, en los terrenos de la Elipa. La Ciudad Lineal fue concebida originariamente para ordenar a escala territorial los núcleos urbanos de la periferia mediante la creación de un asentamiento urbano, ligado desde un punto de vista racional e higienista al tendido de transporte colectivo. Sin embargo, tan sólo se realizaría una pequeña parte.
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